PROGRAMA DE FISIOTERAPIA

EN EL SÍNDROME DE DOWN

 

Aida López-Moratalla López
alia_lm@yahoo.es

 

La fisioterapia va a partir del movimiento como base de todo proceso de desarrollo del sis­tema nervioso del niño, sin desligarlo del aspec­to sensorial y psíquico a la hora de iniciar un programa global de estimulación, ya que el movimiento surge como respuesta a la estimulación y la estimulación, a su vez, no será posible sin una forma de movimiento, variación o cambio.

 

Las actividades de motricidad gruesa que se le enseñan al niño con SD tienen que despertar su atención y curiosidad. Debemos desarrollar­las en un ambiente favorable, de aparente es­pontaneidad y naturalidad, utilizando el juego como método más apropiado. Estas condiciones la cumple su familia y su entorno físico; por esta razón, uno de los aspectos centrales del progra­ma de tratamiento fisioterapéutico, es el de orien­tar y educar a la familia (padre, madre, herma­no) haciéndole comprender la importancia de las actividades físicas terapéuticas en este estadio de desarrollo y mentalizándolo en que la familia es la protagonista del tratamiento. Este aspecto es importante tener en cuenta.

 

La fisioterapia se desarrollará en su domicilio, por ser este el espacio en donde el niño va a desenvolverse en esta fase de su crecimiento. Aquí, el rol del fisioterapeuta es la de orientar a la familia en cuanto a las estrategias que ésta debe realizar para mejorar la capacidad física de su niño.

 

Como base de trabajo partimos de que todo programa de estimulación debe tener en cuenta los siguientes factores:

1. Atención temprana.

 

2. Un diagnostico concreto de las patologías de cada niño determinando las funciones que están comprometidas y en que grado lo están.

 

3. Calidad de tratamiento, en cuanto a téc­nicas adecuadas, aplicadas de una forma indivi­dual, no sistemática.

 

4. Deben considerarse los siguientes facto­res:

-          Sensoriales.

‑ Motrices.

‑ Mentales.

 

5. Integración a la vida diaria.

 

6. Participación activa de los padres.

 

En resumen, trataremos de analizar cómo se construye la posición de nuestro cuerpo, como desarrollamos todo los movimientos que somos capaces de realizar, así como la maduración sen­sorial, paso a paso, sin desatender ningún esta­dio evolutivo que por poco importante que nos parezca, constituye un eslabón fundamental de la cadena.

 

                                                             

 

 

TRATAMIENTO FISIOTERÁPICO DE LAS ANOMALÍAS MÁS FRECUENTES DEL APARATO LOCOMOTOR EN EL SÍNDRO­ME DE DOWN

 

La fisioterapia en niños con Síndrome de Down tiene como objetivos generales: estimular el desa­rrollo motor del niño y realizar actividades físi­cas para prevenir o corregir determinadas deformidades del aparato locomotor

 

Estos objetivos se deberán realizar teniendo en cuenta dos aspectos:

a)     El desarrollo psicomotor del niño, y en particular la estimulación de la motricidad gruesa del niño en esta edad.

b)     Se debe considerar algunos aspectos inhe­rentes a este síndrome como son: la hipotonía muscular, la laxitud ligamentosa, la lentitud al andar, al coger, a veces los fallos sensoriales y perceptivos (auditivos, visuales, táctiles), lo cual influye negativamente en la ubicación espacial, trayendo consigo torpeza en la coordinación, en el control postural en el equilibrio y en la mar­cha.

 

La actitud postural de estos niños estando en posición de bipedestación se caracteriza por lo siguiente: Hombros ligeramente antepulsados, tendencia a la cifosis dorsal, abdomen promi­nente, ptosis visceral, aumento de la lordosis, genu valgo (a veces acompañado de genu recurvatum), pie plano valgo.

 

1) EL PIE PLANO ‑ VALGO

 

El pie plano‑valgo se caracteriza por una laxitud del ligamento calcaneoescafoideo que hace que el astrágalo gire hacia abajo, adelante y adentro, por lo que el pie se presentará en eversión (pronación) y rotación interna, lo que conlleva un hundimiento de la bóveda plantar. Esta deformidad a veces se acompaña de genu valgo, genu recurvatum, etc.

 

Con un tratamiento conservador, (fisioterapia, plantilla o calzados) a partir de los 2 años, se podrá evitar el aumento de esta deformidad: en caso contrario, se aumentará la deformación (ejm. un zapato no apropiado).

 

En el tratamiento fisioterapéutico se reco­mienda agregar a los ejercicios de estimulación motora, las marchas laterales, sobre plano incli­nado, sobre la punta de los pies, talones, los hemi de Picq, marcha descalzo sobre terreno variado y desigual (grama, arena, colchoneta, etc.).

 

 

 

 

2) EL GENU VALGO

 

El genu valgo producirá trastornos en la deambulación. Esta va por lo común unido al pie plano valgo. Al estar de pie esta deformidad plantar altera los puntos de apoyo, lo cual des­encadena una mala disposición de las líneas de carga, razón por la cual las rodillas tienden a juntarse, con lo que se incrementa el genu val­go.

 

Al caminar, para evitar que sus rodillas ro­cen, separan las piernas, o hacen una marcada flexión de cadera y rodilla, o adoptan la forma de tijera; por esto es que frecuentemente pier­den el equilibrio y se caen.

 

El tratamiento en esta edad es conservador, incidiendo en evitar posiciones viciosas.

 

3) EL GENU RECURVATUM.

 

El genu recurvatum se presenta por las ca­racterísticas del niño: la hiperlaxitud y la hipotonía muscular, y generalmente se acompa­ña al genu valgum, rotación externa de la tibia y pies planos pronados a la carga.

 

El tratamiento inicial también es conserva­dor, realizarán ejercicios globales, corrección postural. Se recomienda elevar algo más de lo normal el tacón del calzado.

 

4) INESTABILIDAD ATLANTO‑AXIAL

 

Dentro de las alteraciones de la columna vertebral, las que parecen ser más graves son las de la región cervical, en particular la inesta­bilidad de la articulación atlanto‑axoidea (A.A.A). Esta se debe a la laxitud ligamentosa que pre­senta el ligamento transverso que se encarga de mantener la apófisis odontoides ligada al arco anterior del atlas. También a veces se encuentra inestabilidad de la articulación atlánto‑occipital.

 

El hecho de que la inestabilidad atlanto‑axial se presente en edades infantiles y la dificultad cognitiva del síndrome de Down hace muy difícil que estos pacientes colaboren de forma adecua­da para la realización de los ejercicios isométricos o activo resistidos que el tratamiento de la mis­ma requiere.

 

5) LA ESCOLIOSIS

 

Las curvas suelen ser toracolumbares y de bajo grado. Solo excepcionalmente pueden apa­recer curvas graves que requieran intervención quirúrgica; por lo cual son fundamentales la fisioterapia e higiene postural para prevenir y tratar adecuadamente esta deformidad.

 

Para tratar esta alteración utilizaremos las siguientes técnicas: flexibilización, de potenciación y de relajación.

 

6) ALTERACIONES RESPIRATORIAS.

 

Los niños con SD tienen por lo común mu­chos trastornos morfológicos del aparato respi­ratorio (vías nasales cortas y estrechas, cavidad oral pequeña, macroglosia que compromete a la orofaringe, a veces pectus excavatum, alteracio­nes pulmonares, etc,). Si a esto se le añade la hipotonía de los músculos inspiradores­espiradores; entonces la respuesta funcional será anormal.

 

Por esta razón, dentro del tratamiento fisioterapéutico se debe tomar atención a este aspecto, realizando actividades terapéuticas pre­ventivas como son:

• la educación ventilatoria y

• la estimulación de ejercicios ventilatorios. (incidir en la espiración)

 

Una de las complicaciones más frecuentes y peligrosas después de una operación son los problemas pulmonares; por eso, como parte del tratamiento recuperativo, se indica fisioterapia respiratoria, la cual tiene como objetivos: hacer más fluibles, movilizar y eliminar las secreciones. Para esto se debe combinar una serie de técni­cas como son las percusiones, vibraciones, pre­siones manuales, estimulación de la tos y drena­je postural.

 

7) ALTERACIONES SENSORIALES

 

Los fallos sensoriales también retrasan en alguna medida el desarrollo motor ya que la capacidad de recibir o responder ante estímulos se halla alterado. Estos niños necesitan de una estrategia adecuada para poder desarrollarse.

 

Los niños con deficiencia visual tienen difi­cultades en iniciar una serie de aprendizajes como son:

 

Estas deficiencias se reflejarán en una po­bre conciencia de la posición, dirección y distan­cia en relación a su propio cuerpo, en la orien­tación de su cuerpo con el medio ambiente que le rodea, en la falta de retroalimentación que le produciría la imitación y la comprobación de las acciones motrices. Todo esto producirá una len­titud en la marcha; para la que aumentan la base de sustentación y cambian el peso del cuer­po de lado a lado; en la coordinación de los movimientos y en el control postural.

 

Dentro de la educación de las actividades motoras se buscará estimular otras vías alter­nativas como son: la auditiva y la táctil-­kinestésico. Dentro de la programación de acti­vidades, al niño se le debe de familiarizar con el espacio físico explorando y realizando la activi­dad co‑activamente con el terapeuta hasta que tenga seguridad en sus acciones, dándole infor­mación inmediata y exacta sobre los resultados de su intento. Es así que el niño aprenderá a anticipar una acción futura.