La fisioterapia va a partir del
movimiento como base de todo proceso de desarrollo del sistema nervioso del
niño, sin desligarlo del aspecto sensorial y psíquico a la hora de iniciar un
programa global de estimulación, ya que el movimiento surge como respuesta a la
estimulación y la estimulación, a su vez, no será posible sin una forma de
movimiento, variación o cambio.
Las actividades de motricidad gruesa que se le enseñan al niño con SD tienen que despertar su atención y curiosidad. Debemos desarrollarlas en un ambiente favorable, de aparente espontaneidad y naturalidad, utilizando el juego como método más apropiado. Estas condiciones la cumple su familia y su entorno físico; por esta razón, uno de los aspectos centrales del programa de tratamiento fisioterapéutico, es el de orientar y educar a la familia (padre, madre, hermano) haciéndole comprender la importancia de las actividades físicas terapéuticas en este estadio de desarrollo y mentalizándolo en que la familia es la protagonista del tratamiento. Este aspecto es importante tener en cuenta.
La fisioterapia se desarrollará
en su domicilio, por ser este el espacio en donde el niño va a desenvolverse en
esta fase de su crecimiento. Aquí, el rol del fisioterapeuta es la de orientar
a la familia en cuanto a las estrategias que ésta debe realizar para mejorar la
capacidad física de su niño.
Como base de trabajo partimos de
que todo programa de estimulación debe tener en cuenta los siguientes factores:
1. Atención temprana.
2. Un diagnostico concreto de
las patologías de cada niño determinando las funciones que están comprometidas
y en que grado lo están.
3. Calidad de tratamiento, en
cuanto a técnicas adecuadas, aplicadas de una forma individual, no
sistemática.
4. Deben considerarse los
siguientes factores:
-
Sensoriales.
‑ Motrices.
‑ Mentales.
5. Integración a la vida diaria.
6. Participación activa de los
padres.
En resumen, trataremos de
analizar cómo se construye la posición de nuestro cuerpo, como desarrollamos
todo los movimientos que somos capaces de realizar, así como la maduración sensorial,
paso a paso, sin desatender ningún estadio evolutivo que por poco importante
que nos parezca, constituye un eslabón fundamental de la cadena.

TRATAMIENTO FISIOTERÁPICO DE LAS ANOMALÍAS MÁS FRECUENTES DEL APARATO LOCOMOTOR EN EL SÍNDROME DE DOWN
La fisioterapia en niños con
Síndrome de Down tiene como objetivos generales: estimular el desarrollo motor
del niño y realizar actividades físicas para prevenir o corregir determinadas
deformidades del aparato locomotor
Estos objetivos se deberán
realizar teniendo en cuenta dos aspectos:
a)
El
desarrollo psicomotor del niño, y en particular la estimulación de la
motricidad gruesa del niño en esta edad.
b)
Se
debe considerar algunos aspectos inherentes a este síndrome como son: la
hipotonía muscular, la laxitud ligamentosa, la lentitud al andar, al coger, a
veces los fallos sensoriales y perceptivos (auditivos, visuales, táctiles), lo
cual influye negativamente en la ubicación espacial, trayendo consigo torpeza
en la coordinación, en el control postural en el equilibrio y en la marcha.
La actitud postural de estos niños estando en posición de bipedestación se caracteriza por lo siguiente: Hombros ligeramente antepulsados, tendencia a la cifosis dorsal, abdomen prominente, ptosis visceral, aumento de la lordosis, genu valgo (a veces acompañado de genu recurvatum), pie plano valgo.
1) EL PIE PLANO ‑ VALGO
El pie plano‑valgo se caracteriza
por una laxitud del ligamento calcaneoescafoideo que hace que el astrágalo gire
hacia abajo, adelante y adentro, por lo que el pie se presentará en eversión
(pronación) y rotación interna, lo que conlleva un hundimiento de la bóveda
plantar. Esta deformidad a veces se acompaña de genu valgo, genu recurvatum,
etc.
Con un tratamiento conservador,
(fisioterapia, plantilla o calzados) a partir de los 2 años, se podrá evitar el
aumento de esta deformidad: en caso contrario, se aumentará la deformación (ejm.
un zapato no apropiado).
En el tratamiento
fisioterapéutico se recomienda agregar a los ejercicios de estimulación
motora, las marchas laterales, sobre plano inclinado, sobre la punta de los
pies, talones, los hemi de Picq, marcha descalzo sobre terreno variado y
desigual (grama, arena, colchoneta, etc.).
2) EL GENU VALGO
El genu valgo producirá
trastornos en la deambulación. Esta va por lo común unido al pie plano valgo.
Al estar de pie esta deformidad plantar altera los puntos de apoyo, lo cual desencadena
una mala disposición de las líneas de carga, razón por la cual las rodillas
tienden a juntarse, con lo que se incrementa el genu valgo.
Al caminar, para evitar que sus
rodillas rocen, separan las piernas, o hacen una marcada flexión de cadera y
rodilla, o adoptan la forma de tijera; por esto es que frecuentemente pierden
el equilibrio y se caen.
El tratamiento en esta edad es
conservador, incidiendo en evitar posiciones viciosas.
3) EL GENU RECURVATUM.
El genu recurvatum se presenta
por las características del niño: la hiperlaxitud y la hipotonía muscular, y
generalmente se acompaña al genu valgum, rotación externa de la tibia y pies
planos pronados a la carga.
El tratamiento inicial también
es conservador, realizarán ejercicios globales, corrección postural. Se
recomienda elevar algo más de lo normal el tacón del calzado.
4) INESTABILIDAD ATLANTO‑AXIAL
Dentro de las alteraciones de la
columna vertebral, las que parecen ser más graves son las de la región
cervical, en particular la inestabilidad de la articulación atlanto‑axoidea
(A.A.A). Esta se debe a la laxitud ligamentosa que presenta el ligamento
transverso que se encarga de mantener la apófisis odontoides ligada al arco
anterior del atlas. También a veces se encuentra inestabilidad de la
articulación atlánto‑occipital.
El hecho de que la inestabilidad
atlanto‑axial se presente en edades infantiles y la dificultad cognitiva
del síndrome de Down hace muy difícil que estos pacientes colaboren de forma
adecuada para la realización de los ejercicios isométricos o activo resistidos
que el tratamiento de la misma requiere.
5) LA ESCOLIOSIS
Las curvas suelen ser
toracolumbares y de bajo grado. Solo excepcionalmente pueden aparecer curvas
graves que requieran intervención quirúrgica; por lo cual son fundamentales la
fisioterapia e higiene postural para prevenir y tratar adecuadamente esta
deformidad.
Para tratar esta alteración
utilizaremos las siguientes técnicas: flexibilización, de potenciación y de
relajación.
6) ALTERACIONES RESPIRATORIAS.
Los niños con SD tienen por lo
común muchos trastornos morfológicos del aparato respiratorio (vías nasales
cortas y estrechas, cavidad oral pequeña, macroglosia que compromete a la
orofaringe, a veces pectus excavatum, alteraciones pulmonares, etc,). Si a
esto se le añade la hipotonía de los músculos inspiradoresespiradores;
entonces la respuesta funcional será anormal.
Por esta razón, dentro del
tratamiento fisioterapéutico se debe tomar atención a este aspecto, realizando
actividades terapéuticas preventivas como son:
• la educación ventilatoria y
• la estimulación de ejercicios
ventilatorios. (incidir en la espiración)
Una de las complicaciones más
frecuentes y peligrosas después de una operación son los problemas pulmonares;
por eso, como parte del tratamiento recuperativo, se indica fisioterapia
respiratoria, la cual tiene como objetivos: hacer más fluibles, movilizar y
eliminar las secreciones. Para esto se debe combinar una serie de técnicas
como son las percusiones, vibraciones, presiones manuales, estimulación de la
tos y drenaje postural.
7) ALTERACIONES SENSORIALES
Los fallos sensoriales también
retrasan en alguna medida el desarrollo motor ya que la capacidad de recibir o
responder ante estímulos se halla alterado. Estos niños necesitan de una
estrategia adecuada para poder desarrollarse.
Los niños con deficiencia visual
tienen dificultades en iniciar una serie de aprendizajes como son:
Estas deficiencias se reflejarán en una pobre conciencia de la posición, dirección y distancia en relación a su propio cuerpo, en la orientación de su cuerpo con el medio ambiente que le rodea, en la falta de retroalimentación que le produciría la imitación y la comprobación de las acciones motrices. Todo esto producirá una lentitud en la marcha; para la que aumentan la base de sustentación y cambian el peso del cuerpo de lado a lado; en la coordinación de los movimientos y en el control postural.
Dentro de la educación de las actividades motoras se buscará estimular otras vías alternativas como son: la auditiva y la táctil-kinestésico. Dentro de la programación de actividades, al niño se le debe de familiarizar con el espacio físico explorando y realizando la actividad co‑activamente con el terapeuta hasta que tenga seguridad en sus acciones, dándole información inmediata y exacta sobre los resultados de su intento. Es así que el niño aprenderá a anticipar una acción futura.