CONSEJO GENETICO DEL SINDROME DE DOWN Prof. Alfonso Delgado Rubio. Presidente de la AEP. |
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Cuando una
pareja recibe la noticia de que su hijo padece el Síndrome de Down, les
surgen infinidad de preguntas e inquietudes. Este artículo, pretende
aclarar las dudas más frecuentes ante la noticia. |
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Una de las primeras preguntas de una
pareja que acaba de tener un hijo, con Síndrome de Down son: 1) ¿por
qué se ha producido? 2)
¿qué riesgo existe de que puedan tener otro hijo/a con S. de Down? 3)
¿qué riesgo existe de que una pareja tenga un hijo/a con S. de Down? |
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1.- ¿Por qué se ha producido? El 95% aproximadamente de los S. de Down
se deben a una trisomía 21 regular.
Es decir se trata de niños/as que en vez de tener 2 cromosomas en el
par 21, tienen 3 cromosomas 21 y por lo tanto un total de 47 cromosomas. Por ello el S. de Down, se le denomina
también trisomía 21. Esta trisomía 21
se produce por una no-disyunción en la célula germinal materna, es decir en
el óvulo o por una no disyunción en la primera división mitótica. Esto explica que en más del 90% de los
casos el cromosoma 21 extra en el S. de Down sea de procedencia materna. Aproximadamente el 4% de los S. de
Down se deben translocaciones ya sean heredadas o “de novo”. En el primer caso uno de los progenitores
presenta la “translocación balanceada” con fenotipo normal pero detectable en
el cariotipo. En el caso de S. de
Down por translocación “de novo” el cariotipo de ambos progenitores es
normal. Estas translocaciones son
“robertsonianas” entre el cromosoma 21 y otro acrocéntrico, generalmente del grupo
D. Alrededor del 1% de los casos el
S. de Down se debe a un mosaico.
En estos casos la no-disyunción se produce después de la primera
división mitótica y cuanto más tardíamente ocurre esta no disyunción menor
será el número de células trisómicas y por esto la clínica y el retraso
mental están atenuados y dependen del porcentaje de células trisómicas que
tiene el paciente. 2.- ¿Qué riesgo existe de
que una pareja que ya ha tenido un hijo con S. de Down, tenga otro con la
misma enfermedad? El
riesgo de recurrencia de tener otro hijo con S. de Down, va a depender del
tipo de S. de Down que tiene el hijo afecto. Cuando en una pareja con cariotipo
normal se produce el nacimiento de un hijo con trisomía 21 regular, el
riesgo de recurrencia es bajo, aproximadamente del 1%-2% pero sin duda más
elevado que el de una pareja de la misma edad. En caso de translocación “de
novo”, con cariotipo obviamente normal de los padres, el riesgo de
recurrencia de tener otro hijo con S. de Down por translocación “de novo” es
muy bajo, inferior al 1%. En los casos de translocación
heredada el riesgo de recurrencia dependerá de dos factores: 1) del tipo de translocación 2) de
quien es el portador de la translocación equilibrada. En el caso de que el padre sea el
portador de una translocación balanceada 21/D y la madre tenga una cariotipo
normal, el riesgo de Síndrome de Down por translocación heredada es inferior
al 2%. Sin embargo cuando la
portadora de la translocación balanceada es la madre, el riesgo de S. de Down
en los hijos es del 15%-20%. Cuando la translocación balanceada
es entre los cromosomas 21/22 y el portador es el padre el riesgo de hijos
downianos es inferior al 2%, mientras que si esta translocación balanceada la
presenta la madre el riesgo es del 33%. En el caso de translocación entre
homólogos, es decir en la translocación 21/21, tanto si se da en la madre
como en el padre, todos los hijos serán downianos por translocación heredada. Cuando encontramos un S. de Down
por translocación heredada, debemos examinar a todos los hermanos del
paciente, así como a los hermanos del progenitor portador de la translocación
balanceada, que aunque fenotípicamente normales pueden ser portadores de la
translocación balanceada y por tanto con riesgo elevado de engendrar hijos
trisómicos. Dado que el fenotipo, es
decir las manifestaciones clínicas del S. de Dow, es idéntico en la trisomía
21 regular y en las translocaciones heredadas y “de novo”, es necesario
practicar un cariotipo a todo niño/a, afecto de S. de Down. En caso de que sea una translocación
también se hará cariotipo a los progenitores para detectar si es heredada o
“de novo”. Sólo de esta forma
podremos precisar el tipo de S. de Down de que se trata, su mecanismo de
producción y de esta manera poder dar el consejo genético oportuno. 3.- ¿qué riesgo existe de
que una pareja tenga un hijo/a con S. de Down? Desde antiguo se conoce la relación
entre S. de Down y edad materna.
Ya en 1876, Fraser señaló que “los mongólicos eran más frecuentes en
los últimos hijos de las familias numerosas”. Esta materno-edad-dependencia repetidamente demostrada
en el S. de Down pone de manifiesto como, cuanto más elevada es la edad de la
madre mayor es el riesgo de tener un hijo afecto de S. de Down , hecho que
también sucede con el resto de las trisomías autosómicas. La asociación entre edad materna y
no-disyunción se ha discutido y hay autores que sostienen que a medida que
aumenta la edad de la madre aumenta el riesgo de no-disyunción. Sin embargo otros estudios sugieren que
las madres más jóvenes que quedan embarazadas de un embrión afecto de
trisomía 21 tienen mayor tendencia al aborto espontáneo mientras que las más
añosas “toleran” mejor estos embriones trisómicos, lo que explicaría la
materno-edad-dependencia del Síndrome de Down. Conviene señalar que a pesar de lo
anteriormente expuesto el 80% de los niños downianos nacen de madres que
tienen menos de 35 años, lo cual no contradice la materno-edad-dependencia,
ya que la fertilidad es mayor en las madres jóvenes.
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