II XORNADAS SOBRE
EDUCACIÓN E SÍNDROME DE DOWN
"A EDUCACIÓN E
TAREFA DE TODOS"
CONCLUSIONES
1. Todos tenemos derecho a
una educación de calidad, adaptada a cada individuo en función de sus características
propias, capacidades y circunstancias concretas. Esta premisa debe ser asumida
por la Institución Educativa, proponiendo currículos abiertos, flexibles, así
como dotando a la Escuela de los recursos humanos y materiales necesarios.
2. La escuela ordinaria
es el marco más adecuado para dar respuesta a la educación de la mayoría de las
personas con Síndrome de Down, tanto en Educación Primaria como en Secundaria,
haciendo uso de los correspondientes refuerzos educativos y de las adaptaciones
curriculares individuales contempladas en la ley.
3. Existen unas condiciones
mínimas para que la integración de los alumnos/as con necesidades
educativas especiales en general (y con síndrome de Down en particular), sea efectiva,
como son el uso de estrategias y procedimientos adecuados (desde luego no es
válida la lección magistral), la implicación de todo el claustro de profesores
en el proceso y la flexibilidad en la elaboración de las adaptaciones
curriculares.
4. Se pone de manifiesto la
necesidad de más recursos fundamentalmente humanos (o un mejor
aprovechamiento de los existentes). Es necesario analizar la situación en cada
centro y exigir a la administración los recursos adecuados.
5. En cualquier caso se
puede constatar que a igualdad de condiciones y recursos en los centros
educativos públicos, los logros en la calidad de la enseñanza y en la atención
a la diversidad varían considerablemente, lo que lleva a pensar que es la
actitud, implicación, y dedicación de los diferentes profesionales que
intervienen en el proceso, lo que marca la diferencia. De poco sirve que un
profesor o grupo de profesores vayan en la línea de la verdadera integración,
si toda la comunidad educativa que interviene en el proceso no se implica de la
misma manera.
6. La educación para los
niños y jóvenes con síndrome de Down debe ser una educación para la vida
y la socialización debe ser considerada como núcleo vertebrador del curriculum.
Es necesario tener muy claros los objetivos a alcanzar, de forma previa
a la intervención educativa. Estos han de ser fundamentales para posteriores
adquisiciones, adaptando los programas educativos a las características
individuales, seleccionando bien los contenidos, eliminando objetivos no
imprescindibles y añadiendo otros no contemplados en el curriculum, pero sí
necesarios para el alumno con necesidades educativas especiales.
7. Se pone de manifiesto la
necesidad de dar continuidad a la formación de las personas con Síndrome de
Down una vez terminada la enseñanza obligatoria ya que la integración en la
escuela es un medio para la integración social y no un fin en si mismo. La
formación para el acceso al mundo laboral es un derecho de las personas con
síndrome de Down, de la misma manera que el resto de la población tiene acceso
a una formación media o superior de forma gratuita. Una buena vía podrían ser
los programas de garantía social, que hay que potenciar y diversificar.
8. Es importante trabajar y
potenciar aspectos de identidad personal con niños y jóvenes con síndrome de
Down. Esta quizás sea una labor que se puede llevar a cabo desde las
Asociaciones como una actividad complementaria a la escuela.
9. Por último destacar que la
integración escolar en nuestra provincia, fundamentalmente en el ámbito de
educación infantil y primaria, no es una utopía, y aunque queda mucho
camino por recorrer, cada vez son más los niños y jóvenes con Síndrome de Down
de la provincia de Lugo que asisten a la escuela ordinaria en unas condiciones
mínimamente aceptables. Es necesario seguir trabajando en esta línea.