| Los jóvenes de Granadown también demuestran su apoyo para que el Granada logre el ascenso |
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Niños y jóvenes han hecho suyo el color 'rojiblanco' y la euforia ante el partido frente al Alcorcón.
Resulta difícil encontrar las palabras que puedan describir la cara de felicidad de un niño. Sus rostros rebosan ilusión y parece que lo único que existe en el mundo es ese objeto que les ha producido una sonrisa capaz de iluminar toda la habitación. En este caso, lo que ha desatado ese feliz sentimiento en el seno del colectivo de Granadown es una camiseta rojiblanca a rayas horizontales.Los más pequeños puede que estén ante la primera vez que ven una de cerca, pero sus padres rápidamente les explican que se trata de una elástica del equipo de fútbol de la ciudad. Es la única información que necesitan para aferrarse a ellas como si se tratara de un tesoro. Todos corren a enfundársela para formar parte de la hinchada rojiblanca. Sin embargo, la diferencia con respecto al resto de aficionados es que su pasión es la más limpia, la más inocente. Salvador, Laura, Miguel, Rubén, Elsa, María Amalia, Jorge, Victoria, Yolanda, Antonio, Marta, María, Iván, Raúl, Inma, Óscar Rubén y Sonia. Quédense con estos nombres ya que seguro que se convierten en los aficionados más fieles de los pupilos de Fabri. Además de tener un club al que animar, estos chicos ya tienen un tema más del que hablar con 'El Fandi', reconocido seguidor de los rojiblancos y estandarte de Granadown. Estos jóvenes no entienden que haya tanta gente reticente de apoyar al Granada y para ellos lo natural es sentir como suyo el triunfo del equipo de su tierra, no 'forasteros' como el Madrid o el Barcelona. Muchos ni siquiera habían nacido cuando el Murcia asestó un golpe letal a la afición granadinista y eso del 25-J les suena a cuento chino. Lo único que saben es que los rojiblancos son sus colores y los que deben animar pase lo que pase. Por eso no es de extrañar que uno de ellos grite «¡Vamos Granada, a por el Alcorcón!» y el resto aplauda al unísono sin dudarlo. Ése es el efecto que provoca el tipo de pasión más pura que existe, a la que no le importa lo que haya pasado sino lo que está por venir, como el posible ascenso que se puede lograr esta tarde. |









Resulta difícil encontrar las palabras que puedan describir la cara de felicidad de un niño. Sus rostros rebosan ilusión y parece que lo único que existe en el mundo es ese objeto que les ha producido una sonrisa capaz de iluminar toda la habitación. En este caso, lo que ha desatado ese feliz sentimiento en el seno del colectivo de Granadown es una camiseta rojiblanca a rayas horizontales.


